El pasado 16 de enero, en el marco de Congreso Futuro, se desarrolló el conversatorio Gobernanza Oceánica, instancia que reunió a destacadas autoridades nacionales como el Canciller Alberto van Klaveren, el vicepresidente del Senado Ricardo Lagos Weber, el senador Sergio Gahona y Guido Girardi, vicepresidente ejecutivo de Fundación Encuentros del Futuro, y otros expertos en temas oceánicos.
La actividad se realizó en la antesala de la entrada en vigor del Tratado sobre la Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), que el 17 de enero comenzó oficialmente a regir como el nuevo marco jurídico global adoptado por Naciones Unidas para la protección de la biodiversidad en alta mar. Ratificado por más de 80 países, Chile se convirtió en la segunda nación del mundo en ratificarlo, consolidando su liderazgo internacional en gobernanza oceánica.
El acuerdo busca asegurar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en zonas fuera de jurisdicción nacional, mediante cooperación y coordinación internacionales. En este contexto, la propuesta nacional apunta a resguardar las cordilleras submarinas de Salas y Gómez y Nazca, una cadena montañosa oceánica de 4.100 km de extensión que alberga especies endémicas, ecosistemas vulnerables y hábitats únicos de importancia mundial.
El Centro ESMOI ha tenido un rol clave en este proceso, liderando expediciones científicas a bordo del buque de investigación Falkor too del Schmidt Ocean Institute. Estas exploraciones permitieron descubrir 170 nuevas especies y registrar más de 420 hallazgos de vertebrados e invertebrados, generando información esencial para identificar áreas prioritarias de conservación y evaluar los impactos del cambio climático y las actividades humanas.
Gracias a este trabajo, ESMOI cumple un rol central como asesor científico del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREL) en la propuesta de creación de la primera Área Marina Protegida de Altamar para las cordilleras de Nazca y Salas & Gómez. De concretarse, Chile sería el primer país en aplicar las herramientas del BBNJ para proteger la biodiversidad más allá de su jurisdicción nacional, marcando un precedente global.
Asimismo, Chile impulsa la postulación de Valparaíso como sede del nuevo organismo de Naciones Unidas encargado de coordinar la implementación del tratado BBNJ, lo que transformaría a la ciudad puerto en un centro internacional de referencia en ciencia, diplomacia oceánica y conservación marina.
Con más del 43% de su zona económica exclusiva bajo alguna categoría de protección, Chile se ha consolidado como uno de los países pioneros en conservación marina. La entrada en vigor del BBNJ abre una nueva oportunidad para fortalecer esta trayectoria y avanzar en soluciones multilaterales para el océano global.